“HÉRCULES CORTÉS”

Más que una leyenda

Si exceptuamos los libros del colegio, mi primera lectura regular fue la del diario “As”. Todos los días esperaba ansioso el regreso de mi padre del trabajo para, prácticamente, arrebatárselo de las manos. Un periódico deportivo. Ni estoy orgulloso de ello ni dejo de estarlo. Me han dicho muchas veces que la vida me habría ido mejor si, en lugar de memorizar alineaciones de equipos de fútbol, hubiese hecho lo propio, por ejemplo, con las fórmulas de matemáticas. Quizá sí, quizá no, ¡qué importa! Pasé excelentes ratos con el “As” y, además, estoy seguro de que aquello contribuyó a inocularme el bendito virus de la lectura.

Devoraba las páginas del “As” y no sólo las de fútbol, mi gran pasión, sino el periódico entero. Allí fue donde leí por primera vez el nombre de “Hércules Cortés”, un luchador de catch. No sé bien qué fue, aunque recuerdo que de pronto me encontré con los pormenores de su muerte en el diario “Pueblo”. No entendía nada; ¿cómo podía haber pasado eso? Apenas sabía algo de Cortés, pero la noticia me impactó profundamente. Aquel día para mí había nacido un mito.

cartel lucha libre

Crecí a escasos cinco minutos del “Campo del Gas”, un vetusto campo de fútbol madrileño que desapareció hacia 1987. Durante la temporada se jugaba fútbol de categoría regional todas las semanas. Me gustaba ir los domingos. Como no solía tener dinero para pagar la entrada, había que esperar a que saliese un balón, recogerlo y devolverlo; así te dejaban entrar. Me gustaba ver al C. D. Plata, que era el equipo en el que había jugado mi padre y en el que yo quería jugar. Años más tarde jugué muchos partidos en el “´Gas”, pero no con el “Plata”; primero lo hice con el “Peñuelas”, el equipo de mi barrio, y luego con el “Lavapiés”. También allí presencié muchas veladas de lucha libre. Durante los veranos el “Gas” se convertía en el coliseo (si es que ese calificativo podía dársele) del boxeo y del “catch as catch can”. Y allí estaba yo todos los sábados por la noche con mi amigo Moya. Fuimos testigos de los últimos estertores de este deporte en España. Se intentó relanzar con los combates femeninos (se trajo a la italiana Lina Magnani, una de las luchadoras más destacadas de la época) y, años más tarde, con el reciclaje de “Urtain” como ¿luchador?, pero resultó inútil. Por razones de edad nunca pude ver a algunos de los grandes, como Félix Lambán, Jesús Chausson o el mítico “Hércules Cortés”; tuve que conformarme con Carlos Plata, “El Ángel Blanco”, Tony Martino “Chico de Oro”. Tenía apenas nueve años cuando “Cortés”  murió. Su periodo de apogeo había tenido lugar tiempo atrás; la cota de popularidad que  alcanzó fue tal, que en 1965 en Televisión Española se emitía un programa semanal en el que él era la estrella.

            “No hay que dudar ni un momento que una de las personas de actualidad, estos días, es el famoso Hércules Cortés. Todos los jueves a la hora de comer, le vemos luchando para que TVE no tenga que pagar 100.000 ptas. que ha ofrecido a quien le venza echando un pulso.

            Este auténtico “Hércules” ha combatido contra las primeras figuras de la lucha libre en muchos países del mundo, donde siempre ha dejado nuestro pabellón en buen lugar.

            Hemos pasado rápidamente a hacerle las preguntas que estimamos son las que más pueden interesar a los lectores.

            -Nací en un pueblo de Valencia el 7 de julio de 1934 –nos dice como adivinando nuestra pregunta.

            -¿Erais familia numerosa?

            -Pues el más pequeño de 16 hermanos

            -¿Cómo fue tu afición por el deporte del hierro?

            -Quizás es debido a mi resistencia, ya que siempre he tenido mucha fuerza y un corazón a toda prueba.

            -¿Con qué peso te lanzaste por el camino de la halterofilia?

            -Cuando levanté mi primera barra yo pesaba 90 Kg. y desde entonces entrené con verdadero afán para conseguir el Campeonato de España.

            -¿Tus records de levantamiento?

            -Al principio levantaba 130 Kg. Cuando estuve en EE.UU. conseguí levantar 247,5 kilogramos, y te diré que mi máximo actual está en 270 Kg. Ocurre sin embargo que ahora me dedico de lleno a la lucha libre no puedo entrenar con el ardor que quisiera. Se debe esto a mis múltiples desplazamientos a donde tengo que luchar.

            -¿Cuál ha sido la mayor alegría de tu vida deportiva?

            -Cuando vencí a Freddy Vlasy en Los Ángeles el 15 de agosto de 1962, en que me proclamé campeón del mundo de lucha libre.

            -Si tuvieras que examinar detenidamente tu carrera de luchador, ¿a quién calificarías como el contrario más peligroso?

            -He tenido que luchar en todas partes: U.R.S.S., Japón, Australia, África, América y Europa con adversarios realmente peligrosos; creo que si hubiera de todas formas que destacar a alguno en particular nombraría a Lou Thez.

            -Tú conoces perfectamente el mundo del culturismo. ¿A quién citarías como culturista modelo?

            -Para mí, Bill Pearl; es muy fuerte y además su fuerza es equilibrada. Creo que Grimek y Pearl son los mejores culturistas que jamás he visto.

            -En el mundo de la halterofilia, ¿quién te impresionó más?

            -Karl Norberg, que con setenta y tres años levantaba 181,5 Kg.

            -Y para terminar, la actualidad. La actualidad se llama 100.000 ptas. ¿Sabes a que me refiero?

            -Desde luego. Bueno, eso casi todo el mundo lo conoce. TVE ofrece 100.000 pesetas a quien puede vencerme echándome un pulso.

            -¿Y tú crees que hay alguien que pueda ganarte?

            -Eso ya lo verán todos ante las cámaras.” [1]

tecnica pelea cuello hercules cortez

A los chicos de mi edad hablar de “Hércules Cortés” hacía que nos sintiésemos importantes. Todo era “de oídas”, por supuesto, pero se fabulaba al máximo. En la primera mitad de la década de los 70 empezó a anunciarse en las veladas madrileñas a un enmascarado que aparecía en los carteles como “Mister X” (o algo parecido);  la rumorología decía que se trataba del propio “Hércules Cortés” con el rostro cubierto para no ser reconocido. Según los que contaban la historia, muy imaginativos, su muerte no había sido más que una cortina de humo utilizada para eludir determinados problemas que le acuciaban. ¡Y ahora volvía al ring de incógnito! La leyenda crecía y crecía.

Pasaron años hasta que volví a escuchar cosas sobre él. Cuando empecé a entrenar con los hierros, los comentarios sobre sus hazañas de fuerza salían a colación en cuanto se reunían varios aficionados a los levantamientos. Durante los años que estuve trabajando en el gimnasio “Muvia” conocí a veteranos de los hierros que decían haber entrenado con Chicharro (así le llamaban, por su primer apellido) en el viejo gimnasio “Guzmán el Bueno”. Contaban anécdotas poco trascendentes que dejaban a las claras que la única relación con el campeón, si es que había existido, se había limitado a compartir la sala de entrenamiento. Eso sí, todos coincidían en alabar su fuerza sin par. “¡Jugaba con 200 kilos en press de banca!”. Por aquella época yo competía en powerlifting y entrenaba a varios de los mejores levantadores españoles. Conocía perfectamente el valor de las marcas y el de las habladurías; aquello me parecía cuanto menos cuestionable, pero todos decían lo mismo: sus sentadillas, pese a que movía kilos, no eran tan buenas (“además bajaba poco, menos de lo que lo hacéis vosotros”), pero en press de banca no tenía igual.

sentadilla trasera hercules cortez

Incluso a día de hoy encontrar datos fidedignos sobre “Hércules Cortés” es muy, muy complicado. Es difícil saber dónde acaba la realidad y dónde empieza la ficción. Su nombre real, Alfonso Carlos Chicharro y Lamamié de Clairac, lo he visto escrito de varias formas diferentes, cambiando el de pila por José o Francisco. Hay unanimidad en que nació el 7 de julio de 1932, pero mientras que, como hemos visto, hay declaraciones del propio Alfonso diciendo que lo había hecho en un pueblo de Valencia, hay quien sostiene que lo hizo en Madrid[2], otros dicen en San Sebastián[3], y los hay quienes reclaman para Burriana (Castellón) la paternidad de su nacimiento.

Lo que sí está demostrado es que la mayor parte del tiempo que estuvo viviendo en España residió en Madrid. Entrenaba regularmente en el gimnasio “Guzmán El Bueno”, regentado por Manolo Conesa, donde coincidía con halterófilos y luchadores del más alto nivel.

“Un día de finales de los cincuenta apareció por allí (“Guzmán El Bueno”) un coloso de la naturaleza, un gigante descomunal cuya presencia convocaba multitudes en pos suyo, incrédulas de poder ver lo que estaban viendo. Era “el español que había conquistado al público americano por su fortaleza y valentía”, el que enseguida fue el superpopular “Hércules Cortés”, luchador de calibre mundial, que llegó a ganar treinta mil pesetas de entonces por combate, unas 300.000 de ahora, -y, a veces, hacía más de diez al mes-. Hércules Cortés medía 1,85 y pesaba 130 kilos, sus brazos alcanzaron 50 centímetros en caliente y sus pectorales eran inmensos, redondos, pletóricos. Pues bien, este español de noble alcurnia aristocrática, obtuvo en California el récord mundial de Press de Banca -algo que salió en todas las revistas Weider de la época, que nunca llegaban aquí- con una marca de 227 kilos -sin palmada y con rebote, pero excepcional porque pasar de 150 sólo era asequible a mortales como Marvin Eder -primer recordman- Dom Juliano o John Grimek-. Culturistas de la época como Don Howorth, Chet Yorton o Hugo Labra -peruano residente en USA- admiraron mucho a Chicharro -“Hércules Cortés”-, cuyas hazañas pesísticas fueron mucho más populares en América que aquí. Chicharro fue bueno en Sentadilla -260 kilos- y Peso Muerto -270-, y eso que nunca se dedicó el “Powerlifting” ni entrenó con asiduidad. “Hércules Cortés” murió a principios de los setenta, en circunstancias misteriosas que nunca fueron aclaradas.” [4]

forzudos antiguos

Esto parecía confirmar aquello que había escuchado de la fuerza sobresaliente de “Hércules Cortés”. Busqué en muchas de esas “revistas Weider” en las que había “salido la noticia”, pero no sirvió de nada. El autor de la nota, un buen amigo, suele escribir de memoria y, aunque es fiable, no recordaba dónde había leído aquello. Probé con los ejemplares atrasados que tenía de “Strength & Health” (no sé quien “oficializó” el récord, pero me parecía algo más de Hoffman que de Weider), pero también fue inútil.

Sí encontré evidencias de su estancia en Estados Unidos. En el número 5 de la edición española de la revista “The Hardgainer” había una foto en la que aparecía en Venice Beach, Santa Mónica, junto a los también luchadores Steve Marjanian y Bill “Peanuts” Wests. Pero la mayoría de los resultados de mis pesquisas se reducían a fotos. Pierre Demangge, un veterano halterófilo franco-español, me regaló una excelente tomada en el gimnasio “Guzmán El Bueno”. También me dijo que Alfonso Chicharro era una de los hombres más fuertes que él había conocido, si no el que más.

personas fuertes y hercules cortez

En 1992 asistí en Sídney al Campeonato del Mundo de powerlifting para mayores de 40 años. Fui allí como entrenador de Jacinto Molina. Nada más llegar al hotel dimos una vuelta por los alrededores. Nos llamó la atención el rótulo de un restaurante, “Raquel’s”, en el número 98 de la calle Oxford, y entramos. Estaba regentado por una señora española, Raquel, y trabajaba allí Antonio, un camarero, que había nacido en Madrid, en el barrio de Lavapiés. Cenamos aquella noche. Jacinto se dio a conocer como actor y director de cine, dando su seudónimo “Paul Naschy”, y Raquel le hizo muchísimas preguntas sobre su vida. Quedamos en volver al día siguiente. Cuando llegamos Raquel le dijo a Jacinto que se había informado sobre él y que había una persona, que trabajaba en la embajada española, esperándonos. Nos quedamos un tanto expectantes, pero enseguida se aclaró el misterio: se trataba de: Gonzalo Chicharro, uno de los hermanos de “Hércules Cortés”. Jacinto y Alfonso habían sido compañeros de entrenamiento e íntimos amigos. Pasé la cena encantado, escuchando como Jacinto y Gonzalo rememoraban viejas anécdotas de cine y deporte. De Alfonso apenas hablaron; parecía que a los dos les dolía demasiado hacerlo.

Cuando empecé a escribir la “Historia de los hierros” en la revista “Bodyfitness” hice un nuevo intento para encontrar datos sobre la vida de “Hércules Cortés”, pero a lo más que llegué fue a conseguir un par de fotos que me dejó Alfonso Romero, un antiguo árbitro de lucha libre que entrenaba conmigo en el “Gimnasio Muvia”. Decía que había tenido un libro en el que se hablaba de los mejores luchadores españoles de todos los tiempos, Cortés incluido por supuesto, pero le fue imposible encontrarlo. No fue esta la razón, por supuesto, por la que le “bauticé” como “José Chicharro” en un artículo que se publicó en el número 16 de  esa revista (no ha sido el único error que he cometido escribiendo sobre “Hércules Cortés”: años después en mi libro “100 años de culturismo en España” afirmé, dejándome llevar por una fuente que creía fiable, que había muerto en Ohio).

Conocí a Manolo Conesa, uno de los pioneros de la halterofilia en Madrid, hacia 2003. Vino a darme las gracias por haberle dedicado un ejemplar de mi libro “Powerlifting”, que le había regalado Juan José Álvarez de Lorenzana. Le propuse hacerle un artículo para “Bodyfitness” y Manolo aceptó encantado. Nos reunimos en varias ocasiones y charlamos a fondo. Me dejó su álbum de recuerdos para que tomase todos los datos que fuesen necesarios y me encontré que éste estaba lleno de fotos de “Hércules Cortés”. Aproveché para preguntarle cosas de él y me aseguró que me contaría todo sobre Alfonso. Desgraciadamente, la memoria de Manolo ya no era buena. Me dijo que cuando lo vio por primera vez, un chaval de no más de dieciséis años, no era difícil ver que se estaba ante un portento físico, y que fue en Estados Unidos donde acabó por desarrollar todo su potencial y adquirió auténtico prestigio. También me dejó coger las fotos que más me gustasen.

levantamiento de press de banca

En una entrevista que le hizo Pascual P. Hernández para el “As”[5], confirmaba que había empezado a luchar a los dieciséis años. En otro ejemplar del “As”[6]se decía que se proclamó campeón de España de lucha grecorromana en 1954, derrotando en la final a Miguel de la Quadra Salcedo. Lo que no he encontrado en ningún sitio es que un año antes se proclamó campeón de España de halterofilia, en una prueba celebrada el 14 de mayo de 1953 en el frontón “Fiesta Alegre”, de Madrid.[7] Alcanzó un total de 260 kilos. “En el gimnasio Guzmán El Bueno los compañeros me pidieron que enseñase a Chicharro a hacer arrancada…”, me contaba hace unos años Enrique Gómez de Salazar, primera medalla de oro española, en halterofilia, en unos “Juegos del Mediterráneo”, “… pero se le daba muy mal”. En 1956 se trasladó a Francia donde inició su carrera como luchador profesional. Aparte de algunos datos más, en esta nota del “As” se decía que:

“También ostentó el récord mundial de levantamiento de peso, partiendo de la posición de decúbito supino, en Pasadena, presenciando su proeza Robert Kennedy, que le ofreció la ciudadanía norteamericana, rechazándola de inmediato el luchador español”.

En esos primeros años del nuevo siglo fue cuando conseguí una copia del libro de David Willoughby “The Super Athletes”. Tampoco en él había nada de “Cortés”. Busqué en Internet, también en vano. Otro repaso a “The Super Athletes” me permitió conocer la existencia de un luchador muy fuerte que respondía al apelativo de “Hercules” Romero.

“Sin ningún tipo de entrenamiento especializado, unos cuantos luchadores profesionales del peso pesado han tenido éxito manejando grandes cargas tanto en el press de banca regular, como en alguna variante equivalente de press supino. Bruno Sanmartino (1,75 m., 118 k.) hizo un press tumbado en el suelo con 247,5 kilos y un press de pie (estilo olímpico) con 186 kilos. “Hércules” Romero (sobre 114 kilos) ha hecho press de banca con 227,5 kilos.

… “Hércules” Romero (114 kilos) ha hecho peso muerto con 317,5 kilos, un press de banca (oficial) con 227,5 kilos, y una sentadilla con 295 kilos.”[8]

Algo me decía que se trataba de la misma persona, pero lo de “Romero” en lugar de “Cortés” no parecía una confusión, ni mucho menos un error de imprenta. Una de las fotos del álbum de Manolo Conesa me dio pie a iniciar otra búsqueda. Se trataba de una foto publicitaria, en francés, en la que se ofrecía un millón de francos franceses antiguos a quien resistiese más de diez minutos al campeón del mundo de todas las categorías, el estadounidense Hercule Cortez.

hercules cortez

El mero hecho de cambiar la s por una z hizo que encontrase en Internet un cierto volumen de información sobre “Hércules Cortez”. Gracias a ello puede saber que éste era el seudónimo que más había utilizado Alfonso como luchador, aunque ni mucho menos había sido el único. “Pepe Chicharro”, “Pepe Cortés”, “Hércules Romero”, “Great Hercules”, “The Mighty Hercules”, “Mister Hercules”, “Claude Dassary” y, por supuesto, “Hércules Cortés”, habían sido los utilizados. Con el de “Pepe Cortés” se inició en los rings españoles a principios de la década de los 50, figurando entre su palmarés de esa época un combate ante el excampeón del mundo de boxeo Primo Carnera. Continuó en Venezuela, con el apelativo de “Claude Dassary”, hasta que en 1958 se trasladó a Estados Unidos y Canadá. A sugerencia de su mujer, Valeri, adoptó el sobrenombre de “Hércules Cortez” con el que luchó por todo el mundo hasta su muerte en 1971.

Ganó los títulos de campeón de España, campeón del mundo en 1962, campeón de Europa en 1964, campeón del mundo IWA en 1965, y campeón del mundo por parejas AWA en 1971. El de campeón mundial lo alcanzó ante Lou Thesz en el “Madison Square Garden”; con este rival había disputado cuatro combates en 1961 cosechando dos nulos y dos derrotas. El mundial IWA se lo arrebató a Mitsu Arakawa en Melbourne, el 22 de mayo de  1965, perdiéndolo un mes más tarde en la misma ciudad ante “Killer” Kowalski. El de parejas, junto a Rolland “Red” Bastien, lo ganó en Milwaukee el 15 de mayo de 1971. Lo defendieron cuatro veces, la última precisamente el día de su muerte. Respecto a esta defensa, se dice que perdieron por descalificación ante Anderson y Henning, pero debe ser un error ya que después puede leerse que murió siendo campeón[9]. Estas informaciones sobre sus combates contrastan con otras que tenía o que me llegaron posteriormente. Por ejemplo, se asegura en la varias veces mencionada nota publicada en el diario “As” (igual que en la entrevista de “Las Pesas” citada al principio del artículo) que el título mundial lo obtuvo derrotando a Freddie Blassi el 17 de agosto de 1962 en el Olimpia Auditórium de San Francisco, California.

enanos con hercules cortez

Le otorgan una estatura de 1,90 m. (en Madrid me decían que no superaba el 1,85), y un peso corporal entre 130 y 146 kilos, aunque esto siempre es variable y hay quien dice que llegó a los 155 kilos[10]. Otras de sus medidas son 170 centímetros de perímetro torácico, y entre 54 y 57 centímetros de brazo. Se dice que su marca de clase era poner una gran piedra en el ring y que desafiaba a los otros luchadores a levantarlo; parece ser que ninguno lo hizo. Hizo también sus pinitos en el cine,  participando en dos cortos y en tres películas, tituladas estas últimas, “Una bruja sin escoba”, de José María Elorrieta (1967); “Ammazzali tutte e torna solo” (Mátalos y vuelve), de Enzo Castellari (1968); y “Dramma della gelosia” (El demonio de los celos), de Ettore Scola (1970). Con Valeri, tuvo tres hijos: Alfonso (25-3-1960), Ricardo (14-7-1963) y María (20-10-1964). Todos viven, o vivían, en Estados Unidos.

En España se escribió que había muerto en Ohio, pero lo cierto es que el fatal desenlace tuvo lugar el 23 de julio de 1971 cerca de Saint Cloud, Minnesota. Esa misma noche había defendido el título mundial por parejas junto a su compañero Rolland “Red” Bastien. Ambos iban de camino hacia Minneapolis cuando un accidente de tráfico acabó con la vida de este coloso de la fuerza. En unos sitios se dice que era “Red” Bastien, quien conducía el coche (resultó ileso) y en otros que era Alfonso. También se habló mucho de cómo y por qué había ocurrido aquello. Un año antes había tenido problemas con la justicia española[11] y circularon varias hipótesis, pero prefiero no dar crédito a rumores y quedarme con el sentido homenaje que le escribió su amigo Jacinto Molina.

            “La cruel noticia me sorprendió dolorosamente. Al principio fue incredulidad y deseo de no querer admitirla: pero la triste, trágica realidad, se impuso al final. Alfonso Lammamía de Clairac, conocido como HERCULES CORTES, el coloso de músculos de acero y corazón generoso, había muerto en un estúpido accidente en el estado de Ohio, Estados Unidos.

            Yo conocía a Alfonso desde hace muchos años. Quince, o más. Y siempre me sorprendió su cuerpo de titán, su fuerza extraordinaria que contrastaba con su carácter de niño: porque Hércules era exactamente un niño grande, generoso en la amistad, además de magistral deportista.

            Entrené con él muchas veces en el Gimnasio “GUZMAN EL BUENO”. Y le vi realizar hazañas de fuerza dignas de un Crotón o de un Atlante. Por ejemplo, recuerdo el asombro de los que lo mirábamos cuando en el banco plano levantaba 230 kilos con facilidad pasmosa a impulso de su terrible “press” horizontal. O 240 kilos de sentadilla y 130 en fuerza detrás de la nuca. Hazañas que nunca se habían visto y que nos obligan a mirar a Hércules Cortés como lo que realmente era: un elemento de esos que nacen rara vez, superdotados y que contribuyen a elevar con su calidad aquello en que intervienen. Un fuera de serie en potencia y resistencia, con una voluntad firme que lo hacía superarse diariamente.

            Pero Hércules Cortés era algo más que un luchador invencible o que un hombre de fuerza titánica; era también (siempre lo fue) un gran amigo, una persona excelente que jamás envidió a otros y que nunca tuvo una palabra amarga para los demás. Por el contrario, sus referencias a otros deportistas eran siempre para destacar cualidades, para valorar el esfuerzo y la habilidad de quienes, como él, se esforzaban en el desarrollo físico. Cualidades importantísimas que hablan claramente de su generosidad deportiva y humana.

            Éste es el Hércules Cortés que ha muerto trágicamente, estúpidamente, en una carretera norteamericana, en un accidente en el que la muerte no supo distinguir. El Hércules Cortés amigo de artistas y pintores, y que repetía siempre: “El músculo no es lo importante. Lo que define a un hombre es su mente y su espíritu…”

            …Pero hay otras muchas cosas. Cosas que forman la vida de un hombre y que lo hacen importante para los demás. Ésas no se pueden escribir, porque cuando llega el momento, algo cubre los ojos y la máquina se niega a seguir escribiendo. Alfonso, Hércules, se ha ido a triunfar en el ring del cielo, si es que en el cielo hay un ring para los verdaderos, grandes, honestos deportistas. Y ha dejado en aquellos que fueron sus amigos un recuerdo entrañable que no se borrará jamás…

            Descanse en paz.”[12]

Pese a que a día de hoy conozco de “Hércules Cortés” mucho más que al principio (sé que es más que una leyenda), soy consciente de que muchas cosas de su vida que continúan ocultas. A lo mejor algún día se revelan todos los secretos sobre la vida de este español universal… aunque pudiera ser que el propio “Hércules Cortés” desee que todo quede oculto. ¡Quién sabe!


[1] Roger. “T.V.E. ofrece 100.000 ptas. a quien me venza echándome un pulso”. Las Pesas, número 27, año 3, diciembre 1965.

[2] “Diario As”, viernes 6 de agosto de 1971.

[3] http://seputoacabo.blogspot.com/2010/11/el-mejor-wrestler-de-la-historia-de.html

[4] Franco, Eduardo. “Los no tan felices cincuenta”. Culturismo Body Fitness, número 11, año II, 1986.

[5] “…creo que fue el primer año de vida del periódico”, confesaba el autor en 1983 (el primer número de “As” salió al mercado el 6 de diciembre de 1967).

[6] Viernes 6 de agosto de 1971.

[7] Archivos Federación Española de Halterofilia y “Mundo Deportivo”, 15 de mayo de 1953.

[8] Willoughby, David P. “The Super Athletes”. A.S. Barnes and Co. New Jersey 1970.

[9] geocities.com/herculezcortes

[10] “Diario As”, viernes 6 de agosto de 1971.

[11] “ABC”, domingo 2 de mayo de 1971.

[12] Molina, Jacinto. “Ha muerto Hércules Cortés”. Deporte y Salud, año 1, número 2, octubre-noviembre 1971.

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